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Vélez pegó de entrada y se quedó con todas las sonrisas

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En un partido sin grandes brillos, el equipo de Gareca fue algo más que su rival y prolongó su envión.

26-10-2011 --  Esos últimos quince minutos le pusieron toda la emoción y la intensidad que anduvieron escondidas durante casi toda la tarde. Estudiantes estaba jugado al ataque, con las líneas adelantadas y resaltando el presente feliz de Marcelo Barovero. Y Vélez, bien agrupado desde el fondo, amenazaba con veloces y punzantes contrataques. Ambos extendieron su poca profundidad y precisión en los metros finales, aunque en ese cuarto de hora final se cachetearon y estuvieron al borde del golpe fatal. Pudo estirar la diferencia Vélez, que en el balance fue un poco más que Estudiantes, o pudo empatarlo en la agonía el equipo de La Plata.

 

 

Vélez había pegado en el amanecer del partido, con apenas 6 minutos disparados por el cronómetro. David Ramírez habilitó con un pase largo a su homónimo Jonathan, quien en principio parecía que perdía el balón ante la marca de Rodrigo Braña. Pero Emiliano Papa llegó para darle el pase atrás a David Ramírez. Y el Mago pisó el área y metió un zurdazo exquisito para que deliren los hinchas de Vélez e incrementen sus sueños de arruinarle la fiesta a Boca (justamente el rival dentro de dos fechas en el Amalfitani). Ese 1 a 0 quedaría inalterable hasta el final para cimentar la cuarta victoria consecutiva y volver a entonar los cantos que riman con campeón.

 

 

Se conocen mucho Vélez y Estudiantes. En los últimos años vivieron momentos de esplendor y pelearon bien arriba, a nivel doméstico e internacional. Y aunque en este torneo hayan tenido varios tropiezos, menos los de Liniers y más los de La Plata, tienen material para resurgir.

 

 

Quizás por eso los futbolistas no se dieron un centímetro de ventaja. Se luchó, se peleó, se cuidó, se respetó... Todo lo que faltó en el aspecto técnico, sobró en el rubro temperamento.

 

 

La diferencia que inclinó la balanza a favor de Vélez, por unos gramos nómas, fue el toque más fluido, vertical y veloz.

 

 

Estudiantes estuvo demasiado esquematizado y falto de reacción. Se soltaron con mayor facilidad y ritmo los locales. Fue importante el reaparecido Zapata en los 45 minutos que jugó (salió por una carga en los gemelos; su tendón de Aquiles superó la prueba) y ratificó su jerarquía Canteros, como doble cinco y como enganche. Y Augusto Fernández, por otro pado, combinó su buen pie para desequilibrar por el andarivel derecho con fervor para cortar y recuperar el juego de Estudiantes.

 

 

Para los arqueros no hubo demasiada acción. Sin embargo, Barovero cuando fue requerido tuvo una tapada brillantes volando y sacando al córner un fuerte disparo de Mariano González, que le había robado la pelota a Papa en mitad de cancha, en el primer tiempo. Y en la segunda etapa, en ese final con Estudiantes empujando el arquero se cansó de cortar esos centros amenazantes que llovían sobre su área. Damián Albil también venía con una tarde más que tranquila, pero tuvo su momento de lucidez para desviar al córner un frentazo potente de Fernando Ortiz.

 

 

 

 

Fuente: Clarín.


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