A esta altura, hace un año, el apellido Funes Mori acaparaba la agenda de River. Que Portugal, que Inglaterra, que Porto, que vale lo mismo que unas 100 Ferrari, que es intransferible. Pero todas esas posibilidades quedaron a mitad de camino. Hoy los Funes Mori vuelven a ser noticia, aunque por otros motivos: a Ramiro, el defensor, le aumentarán el dinero de su contrato; y como a Gabriel, el delantero, le pretenden extender el vínculo hasta el 2016.
“Me quiero sentar con el representante de los Funes Mori”, reconoció ayer Passarella. Su apuro no se relaciona sólo con la fecha de vencimiento de los dos contratos -tienen una cláusula de rescisión de 15 millones de euros- sino con el retraso en los haberes de Ramiro, quien conserva el sueldo y la prima de su etapa de juvenil.
Esta idea de firmar vínculos a largo plazo ya se transformó en una política de gobierno de Passarella. Esto se viene realizando con varios pibes del club con proyección y se empezó a aplicar en los contratos de las recientes incorporaciones. Ponzio, por caso, firmó hasta el 2015.