Noticias

Lucas Mugni, ahora también goleador en Colón

foto

La lleva atada Lucas Mugni. Colón mereció más que un empate.

Dos minutos del primer tiempo: caño exquisito a Emmanuel Pío. Intención y efecto positivo. Tres minutos del mismo periodo: taco elegante para asistir a Bruno Urribarri, en el primer avance serio de la visita. Otro propósito plausible, de los que no abundan, de los que se piden. Lucas Mugni, zurdo, 10 en la espalda, con piernas para amagar y cabeza para pensar, apenas entregó ayer destellos de un talento en crecimiento. Lucas Mugni, elogiado el viernes por Juan Román Riquelme, citado por Alejandro Sabella, regaló lujos, la pidió (siempre haciendo un elocuente gesto con su mano derecha), encaró las veces que quiso, hizo pausas que suman, metió un golazo y se apagó. A Colón, con cuotas de esa juvenil magia y con una propuesta que se resume en entregarle el balón a un compañero, parecía alcanzarle para escalar bien alto. De hecho, en Victoria, a las 15.30, por ejemplo, el conjunto de Santa Fe era el líder del campeonato. Pero se durmió en la marca y Tigre, lo empató.

 

El resultado fue ambiguo. Los cuatro goles pintan un escenario que no condice con una realidad: al juego le faltaron más herramientas para que termine de ser lo suficientemente atractivo. No hubo posibilidades de inflar las redes (exceptuando los goles, por supuesto). Se insinuó. Pero el 2 a 2 no conformó ni siquiera a los entrenadores (Rodolfo Arruabarrena y Roberto Sensini), según sus propias declaraciones.  

 

Fue tan extraño el desarrollo del encuentro que Tigre golpeó cuando menos lo merecía: el primer tanto (cabezazo de Ezequiel Maggiolo) fue la primera aproximación local, cuando su rival ganaba en el porcentaje de tenencia de la pelota; el segundo grito de los dueños de casa (Martín Galmarini apareció solo, tras un centro de Matías Pérez García, quien había ingresado hacía menos de 60 segundos) se vio con el marcador adverso (1-2), y cuando se creía que los visitantes podían aumentar esa diferencia que los dejaba, momentáneamente, en la cima del Torneo Inicial.  

 

Saludable la intención de Colón: cuidar el tesoro (o el balón) y utilizar el ancho del campo de juego con las proyecciones de Maximiliano Caire (una de las figuras de la tarde, y otro de los convocados por Sabella para enfrentar a Brasil) y Urribarri. También, claro está, en esas intenciones aparece el aprovechamiento del diamante sin pulir que parece ser Mugni. Ese juego individual del volante tuvo réditos (la prueba es el gol del empate). Aunque el juego colectivo fue la prioridad que se resaltó en el 1-2: pase de Iván Moreno y Fabianesi (el puente que une mediocampistas con atacantes) para Caire, centro del lateral derecho y cabezazo de Rubén Ramírez, el hombre que cumplió ayer 200 partidos en el fútbol argentino (también defendió las camisetas de Banfield, Racing y Godoy Cruz).  

 

Tigre, superado en gran parte de los 90 minutos, pudo quedarse con un empate (el cuarto consecutivo) que esboza pocas sonrisas y que estira una racha que alarma en un sistema en el que -se dice- mandan los resultados: ya son 8 los partidos sin triunfos (5 empates y 3 derrotas). Cambió de esquema (usó ayer, por primera vez en el certamen, un 4-4-2) para cambiar la suerte. No lo logró. Al menos pudo mejorar su imagen con los ingresos de Rubén Botta y Pérez García.  

 

Fuente: Clarín


« VOLVER

 
borde
Compartir: Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Linkedin
Seguinos en: Seguinos en Twitter Seguinos en Youtube Seguinos en Facebook Compartir en Linkedin Google+ Follow Me on Pinterest