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Los hinchas me piden perdón

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Dátolo viene de vivir un semestre dulce en lo personal, ya como titular, y disfruta. Cuenta en qué cambió, lo que debe mejorar y cómo lo ayudan los grandes. Y que ahora tiene banca…

Y Sale mañana No te olvides de avisarme así le digo a mi mamá que compre el Olé". Algo, o bastante, cambió en la vida de Jesús Dátolo (24 años) para tener tantas ganas de verse contando su historia en las páginas de un diario. Preguntó, preguntó, preguntó... Hasta que al fin le llegó la confirmación de que hoy estaría su cara sobre el papel hablando del milagro que logró operar en su carrera. Y, otra vez, como siempre, como en las malas cuando no jugaba y parecía que tenía que buscar club en junio o como en estas buenas que lo muestran con continuidad asegurada y titular indiscutido, Jesús mostró su sonrisa. No tan amplia como cuando se enteró de que Boca le compraba la mitad del pase que faltaba (1.000.000 de dólares que en parte se saldarán con el 50% de Bertolo), pero sonrisa al fin. Y, seguro, como cuando le contó que no era broma que iba a seguir en el club donde está decidido a triunfar, tirándole centros a Palermo y construyendo paredes con Riquelme, le avisó por teléfono a la vieja en Buenos Aires... -Algo cambió: ahora sí sos jugador de Boca. -Afortunadamente pude conseguir lo que deseaba. A base de sacrificio y de nunca bajar los brazos le demostré al club que debía hacer el esfuerzo de comprar el resto del pase. -En un momento este final feliz se te había hecho muy cuesta arriba. Qué sentías en esa época -Mucho fastidio. A veces hay que saber esperar el momento, las circunstancias. Me llevó un tiempo de adaptación, pero hoy me siento útil. Espero seguir igual a futuro. - Fue bravo el cambio de Banfield a Boca, en donde todo se sobredimensiona -Muy complicado. Es difícil para un jugador que llega de un club en donde las exigencias no son las mismas. Obviamente tenés que ganar, pero si no se puede el empate también sirve. En Boca te exigen estar peleando torneos importantes y también ganar un título. Son situaciones muy distintas y hay que ponerles el pecho para sobrellevarlas. Fue duro el cambio. -En enero querías quedarte en Boca, pero debías cambiar la imagen en seis meses. -Estaba complicado. Acá las exigencias son máximas y sabía que el plazo de seis meses era muy corto. Me propuse arrancar de cero y tratar de serenarme un poco más. Hoy estoy cómodo. Me sirvieron mucho las palabras de gente de experiencia como Román, Martín, Hugo (Ibarra). También fue clave la confianza que me dio Ischia. Esas cosas hicieron que retomara la energía y las ganas de salir adelante. -A principio de año estuviste a punto de pasar a Colo Colo, pero decidiste quedarte. Por qué -Por dos razones: confiaba en mis condiciones y quería dejar las puertas abiertas de Boca para regresar algún día. En caso de tener que irme debía hacerlo dejando una buena imagen. En Banfield había hecho las cosas bien y no tenía que tirar todo por la borda. Hay miles de jugadores que quieren estar en Boca y eso me hizo reflexionar. En ningún momento dije "me voy . La idea era tener el reconocimiento de los hinchas de Boca. - Qué te dice la gente de Boca por la calle -Tuve suerte y nunca sufrí un encontronazo con un hincha cara a cara. Eso que al principio no me salía una. Pero hoy en la calle los hinchas me paran y me piden perdón. Me dicen: Perdoname porque yo era uno de los tantos que te puteaban . No sabés la felicidad que siento cada vez que me aplauden al ser reemplazado. - Cuándo aprendiste que a la gente de Boca le encanta el sacrificio -Con el correr de los partidos. Cuando iba a disputar una pelota dividida escuchaba la exclamación de la gente. Daba la impresión de que ellos trababan junto a mí. Te aseguro que es hermoso jugar en la Bombonera y sentir el aliento de la gente. -Ya titular, en qué sentís que aún podés crecer -No me convence la palabra titular. Creo que es una falta de respeto hacia los compañeros que se matan en la semana para poder jugar. Hoy me siento con confianza y eso hace que arranque un poco mejor. Pero mi sueño es ser un gran jugador. Y yo sé que me faltan muchas cosas. El próximo objetivo que me tracé es saber serenarme al elegir el último pase, la última jugada. Tengo bastantes cosas para aprender pero estando al lado de los compañeros que tengo todo se facilita mucho. -Está claro el cambio que produjiste en la cancha. Y en lo personal -No sólo en la cancha uno va aprendiendo cosas. También en la vida vas madurando y consolidándote como ser humano. Estar al lado de compañeros con una trayectoria enorme hace que uno los vaya observando y aprendiendo a comportarse. Los espejos en donde mirarse son fundamentales. -Jugás en una posición en la que no abundan jugadores. Soñás con la Selección -Sería maravilloso. Sé que hay que trabajar todos los días, no relajarse, y rendir mucho en el equipo. Hoy mi cabeza está puesta en hacer lo mejor en Boca. Si el día mañana aparece una posibilidad en la Selección me pondría muy feliz. - Martín comparte los premios con vos Porque le tiraste unos centros bárbaros para que convierta goles. -El es una persona muy agradecida. Cada vez que hace un gol después de un centro que le tiro yo, viene a agradecérmelo. Me abraza y me lo dedica. Ese es el mejor regalo para mí. Después de todo, es mi trabajo, desbordar y mandar el centro. Tirarle pelotazos a uno de los mejores cabeceadores del mundo es muy importante. Se va contento Jesús. Sabe que mamá Guillermina lo va a estar mirando.
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