"Fue gol y fue mío. No me lo roben que lo esperé mucho", pidió Fabián Rinaudo a la salida del vestuario local. El pibe de 21 años reclamaba por el importantísimo 1-1, que le permitió a su equipo remotar un partido que empezó perdiendo desde el minuto. Su derechazo a los 5', tras agarrar un rebote a la salida de un córner, terminó contra el palo derecho del arco defendido por Chiquito Bossio. Festejo alocado del volante central. Justificado, porque era su debut en las redes en Primera. ¿Era? Y sí, aunque le pese al santafesino. En la cancha se sospechaba que algo había pasado por la escasa reacción de Bossio. Y la televisión mostró, en una imagen tomada desde atrás de Rinaudo, que su remate se iba ancho. El pie izquierdo de Roberto Sosa desvió la trayectoria de la pelota, transformándolo en gol. Por eso el arquero de Lanús no atinó a tirarse. El Pampa Sosa, solidario y vivo, se hizo el distraído. En la cancha abrió los brazos para señalar que no la había tocado, algo que confirmó en sus declaraciones posteriores. Más allá de colaborar en la causa de Rinaudo, el delantero sabía que estaba en offside (ver página 26). Estos detalles poco le importaron a Rinaudo. "Estaba toda la familia que vino del pueblo (Amstrong). Por suerte la pelada de mi viejo me sirvió para identificarlo para dedicárselo", contó.
Rinaudo fue mucho más que el empate. Se quedó con el podio de figura por bancarse en soledad la tarea de contención. Tanto que un par de veces hasta le pidió a Leonardo Madelón que alguien le diera una manito a la hora de frenar rivales. "Ganamos por el orden, el sacrificio y tuvimos algo de suerte. Lanús es uno de los candidatos y juega muy bien. A veces un rival así te lleva a cometer errores también", dijo.
La PLATA (CORRESPONSAL).