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En la playa me dicen Kaká

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La última joya de nuestro fútbol dice por qué se fue al Palermo, que no se despidió de Cappa, y hasta devela su nuevo apodo.

"Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada, cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas". Rodolfo Walsh, entrevistado por Ricardo Piglia, marzo de 1970. La lucha ha empezado de nuevo. Lucha partida, lucha individual: la calma que antecede al huracán. En Mondello, Costa de Palermo, Javier Pastore vive el sueño obvio, el que acorrala, el que nadie puede evitar: Europa. Es de noche en el verano de Italia, y el cordobés intenta ganarle a esa lluvia de voces que se le impone, ruidosa, en un restorán. "Mi familia... -sonríe, aclarando, el crack- ¿Se escucha bien? Justo nos agarraste acá, cenando. Se vinieron todos: mi mamá, mi papá, mis hermanos, la novia y el novio de mi hermano y mi hermana, tres sobrinos, dos amigos míos... Paramos en un hotel. En algún momento ya veremos cómo pagar todo esto, pero bueno... Primero está la familia, ¿no?". La familia, dice la revelación del último Clausura, protagonista de un cuadro (la mesa enorme, la cena, siempre la familia unita) que explica esta historia. "Porque la propuesta del Palermo estuvo siempre -continúa el Huesito-. Ya tres meses antes de que terminara el torneo se hablaba, se hablaba y se hablaba, y yo siempre intenté esquivarla porque lo que estaba viviendo en Huracán era espectacular, era algo que disfrutaba todos los días. Pero cuando llegaron las vacaciones tuve que decidir qué hacer, y todo me fue llevando para este lado. La verdad, en serio, es que pensé más en mi familia que en Huracán". De la lucha colectiva de Cappa a la historia personal. De un Huracán que no supo pensar, planear, reunir, imantar, al sueño suyo, merecido, el sueño que divide y ya casi no se puede evitar. -Pensar que hace tan poco todos decían que querían quedarse, Javier, que el proyecto de Cappa, y al final... -Y... sí (se detiene unos segundos). En todos lados se ve así, ¿no? Como que estuvimos hablando al cuete. Pero fue en serio que ésa era la idea, y que todos la tuvimos. Al primero que le salió la oportunidad para irse fue a mí, y bueno, me fui, y yo no sé si mis compañeros se habrán sentido un poco... no sé... "¿Se van a ir todos?", se habrán preguntado. Yo lo hablé con Mario (Bolatti) y con Mati (Defederico) y me entendieron. Jugar es también trabajar, y si podés ascender un puesto, bueno, aprovechalo, porque todos darían ese paso. Huracán sabía que iba a ser muy difícil mantener a los jugadores. Una cosa es que los pases sean del club, y otra es lo que ha pasado. Los más jugadores grandes, por ejemplo, no pueden especular con jugar seis meses o un año más, ir viendo qué pasa: tenés 28 años, te hacen una oferta y la tenés que aprovechar. Seguro que habrá hinchas que no habrán tomado bien todo esto, que dirán que no cumplimos con nuestra palabra, pero también hay que entender que es nuestro futuro. -¿Cómo es decidir en el medio de un club, Talleres, que es dueño de una parte de tu pase, de tu representante (Marcelo Simonian), de las necesidades de tu familia, y a la vez también de Huracán, que te proyectó, de Cappa, que los reunió a todos? ¿Cómo es? -Es difícil, muy difícil. El que menos espacio tiene para decidir en estos casos, a veces, es el jugador. Pero igual creo que esto fue lo mejor, porque Talleres recibió el dinero que tenía que recibir, a Huracán también se le dio lo suyo, y todo terminó bien. Porque yo también sabía los problemas que tenía el club. Yo era uno de los sueldos más bajos de Huracán. Antes del Clausura había arreglado un número, y aunque después supe que sería titular, dejé el mismo, no es que fui a pelear mi contrato. Y jugué, y bueno, listo, ya está. Si me quedaba, la situación tampoco estaba como para ir a pedir más, ni nada de eso. Igual, que quede claro: la decisión fue mía. Yo decidí por mí. -¿Lo entendés a Defederico, entonces? -Y... (piensa) yo no creo que Huracán se pierda esos dos millones y pico de dólares, ¿no? -Pero también es cierto, Javier, que Bolatti se quedó para cumplir con su palabra, y luego se le fueron todos. -Mario es un crack. Y aunque todos lo vean como el perro solo, el perro malo, que se quedó, la verdad es que fue el mejor jugador del torneo, y Huracán lo sigue teniendo. Esa sí es una buena noticia. -¿Te parece que la campaña que hicieron desbordó a Huracán? ¿Que el club no estaba preparado para esto? ¿Que ustedes, jugando bárbaro, denunciaron la realidad de muchos clubes: jugadores que no son suyos, cero planificación, vender sólo para pagar sueldos atrasados? -Que superó la realidad del club, sí, eso sí, pero también es cierto que el cuerpo técnico sigue, y eso es lo mejor. La dirigencia mejoró muchas cosas en los últimos años, y lo que hicimos le sirve para que ahora consiga gente que ayude económicamente, para que los jugadores tengan ganas de ir al Globo. Me hice tan hincha de Huracán que me encantaría que le vaya bárbaro. En serio lo digo. Contra Lanús me dijeron que jugó bastante bien en el segundo tiempo, ¿no? Espero que haga una campaña buena, regular, de mitad de tabla para arriba, así ya se asienta y en poco tiempo puede prepararse para repetir lo que hicimos nosotros. -¿Qué te dijo Cappa? -No, bueno, a Angel no pude decirle que me venía. Me vine, nomás. La verdad, le debo una charla. Todavía tengo pendiente hablar con él, llamarlo por teléfono, escribirle una carta, algo. Ya lo haré. Apenas le llevé unas camisetas autografiadas, dedicadas, a él y a Fatiga Russo, nada más, pero bueno, qué sé yo, a Angel sólo puedo agradecerle, ¿qué te puedo decir? El siempre me decía que me quedara para seguir aprendiendo cosas con él, y yo también creía eso, porque en cada entrenamiento descubría algo nuevo. Sólo tuvimos un contacto mediante mi representante, y entonces me mandó a decir que estaba contento por la venta. Y a mí no me queda más que agradecerle. Yo estoy acá por Fatiga, por él, que nunca me dejaron tirado. Mirá, te voy a contar una que no conté nunca: cuando hicimos la pretemporada Angel me apartaba siempre, mientras todos trotaban, y me hacía practicar definición. "¿Qué sos, el hijo de Cappa?", me gastaban todos. En serio, me hartaban. Me decían que era mi viejo, que era imposible que no jugara con él, así que imaginate lo que significa para mí. -Por eso, al final del torneo, te dejaste una sombrita de bigote, ¿no? -Y... por algo era, ¿viste? -Lo primero que dijo Angel apenas te fuiste al Palermo fue que en Italia corrías el riesgo de que te pusieran de volante por izquierda, sólo a correr, y chau magia. -Y yo pensaba lo mismo. En el primer amistoso Zenga (Walter, el técnico, arquero de Italia en el Mundial 90) paró un 4-4-2, yo fui al banco, y entonces me dije: "Listo, ya está. En el segundo tiempo me pone por la banda...". Pero no, nada que ver, sacó a uno de los cinco y me puso de enganche. Y en otro amistoso ganamos 4-2 y metí dos asistencias, así que ya ahí me empezó a tener más en cuenta. El uruguayo Cavani me decía que era muy raro que un jugador recién llegado se adaptara tan rápido. Y en el 2-1 contra Napoli, en el debut de la liga, ya fui titular. -¿Tenías miedo de llegar y que Zenga te dijera: "Yo no te pedí", como les pasa a tantos? -Sin dudas que tenía ese miedo. Para colmo acá se hablaba mucho de que el que estaba encaprichado conmigo era el presidente (Maurizio Zamparini), que la operación la estaba haciendo sólo él, que esto, que el otro. "Uy... me quiere el presidente y no el técnico... Estoy listo", me decía yo, pero Zenga me sorprendió. Cada tanto me agarra en las prácticas y me dice: "¿Te acordás lo que hiciste contra River? Bueno, recién hiciste lo mismo", y así. Me recuerda mucho los partidos contra River y Vélez. ¡Vio todo lo que hice! La verdad, la pegué. Jugamos 4-2-3-1, somos uno de los equipos más ofensivos del Calcio. -¿Ya te comparan con alguien? -(se ríe) Con Kaká... -¿Perdón? -Sí, me hartan. Como apenas llegué dije que me gustaba Kaká, ahora los diarios ponen: "El nuevo Kaká, desde Sicilia". O voy a la playa y algunos hinchas me gritan: "¡Eh, Kaká!". ¿Qué querés que te diga? Lo único que puedo hacer, la verdad, es cagarme de risa.
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Pastore Javier

Pastore Javier
  • Club Actual: Paris Saint-Germain
  • Fecha de nac.: 20/06/1989
  • Nac.: Argentino / Italiano
  • Mediocampista Ofensivo

 
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