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Dátolo: El heredero de Tamudo

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Jesús Dátolo, que lucirá el 23 que llevaba el excapitán, quiere hacer olvidar a Riera y Nené.

23-07-2010 --  Jesús Dátolo (Carlos Spegazzini, Argentina, 1984) ha llegado cedido al Espanyol para recuperar la banda izquierda perica y hacer olvidar por fin a Riera y Nené. El primer fichaje blanquiazul comenzó a jugar a fútbol a los cinco años en El Tanque y a los 11 se fue a Banfield. Tenía una hora de autocar entre su casa y el campo e iba solo porque sus padres necesitaban trabajar para sacar adelante a sus 10 hijos. «A veces no tenía dinero para pagar el billete. Entonces me hice amigo de uno de los conductores que me dejaba hacer el trayecto gratis», recuerda Dátolo, que no olvida su debut en la Primera División argentina. «Fue lindo porque estaba toda mi familia, pero el partido fue soporífero (0-0). Allí me dí cuenta de lo difícil que es jugar en Primera».

 

Boca Juniors llamó a su puerta dos años después. «Compraron el 50% del pase. Si lo hacía bien, comprarían el resto». No hizo buena primera temporada. La secretaría técnica de Boca le quiso ceder al inicio del segundo año. «Me quedo porque sé que voy a triunfar», dijo. Y triunfó. Boca compró el 50% restante de su pase y le traspasó al Nápoles.

 

 

El extremo no tuvo suerte en el otro exequipo de Maradona. El técnico que dio el visto bueno al traspaso duró dos partidos y al jugador le costó adaptarse. «No es fácil pasar del fútbol argentino al italiano. En Italia es primordial la táctica y en Argentina se decanta por el juego, aunque lo hice bien en los partidos que jugué». El Nápoles lo cedió al Olympiacos y le pasó algo similar. El día que firmó, el club echaba a Zico, el entrenador que había apostado por él. Tampoco jugó demasiado.

 

 

Volvió este año a Nápoles y se reunió con la dirección técnica. «Tengo 26 años y es hora de explotar mi fútbol». Apretó al club italiano, que no estaba por la labor de darle un dorsal. «O juego o me voy». Tenía ofertas. Palermo, Stuttgart, Boca, pero quería ir al Espanyol. «Sabía que no era un club grande, pero tiene una plantilla joven y que quiere crecer, apuesta por un fútbol atractivo, que tiene a un entrenador al que le gusta la posesión de balón. Además, jugar una Liga tan competitiva me hará crecer como futbolista y persona». No se ha cortado y ha pedido el dorsal 23, el que llevó Tamudo, símbolo perico y máximo goleador de la historia del club. Es igual, quiere el 23. «¿Presión? Presión es jugar en la selección argentina», responde. Llevó el 23 en Boca y quiere repetir. Porque en el Nápoles lució el 15, en Grecia, el 19, y en la selección, el 22. «En mi debut con Argentina marqué el gol más rápido de la historia tras una sustitución». Le volvió a llamar Maradona y volvió a marcar. «Me elogia haber estado en la lista de 30. Me hubiera encantado jugar el Mundial, pero ojalá juegue el de Brasil», comenta.

 

 

Dicen que el Nápoles no le quiere por un reportaje en la revista argentina gay Romeo Mag. Aurelio de Laurentis, presidente del club italiano, cargó contra él por violar los derechos de imagen de la institución (luce la camiseta del Nápoles en una foto). «Si salgo en una revista gay no significa que lo sea. Hay que respetar a todo el mundo».

 

 

Una sobrecarga muscular le impedirá jugar en el primer amistoso contra el Palamós (19.00 h., TV-3), pero espera estar bien para el inicio de la Liga. «Necesito jugar, por eso estoy agradecido al Espanyol. Tengo 26 años y no puedo perder más tiempo. Ojalá recupere en el Espanyol el juego de Boca».

 

Fuente: Elperiodico.com


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