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Almirón, la última perla de Paraguay

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 Cuando Miguel Almirón se sentaba de chico a ver por televisión a la selección paraguaya, una de las cosas que disfrutaba era ver cómo la gente acompañaba en masa el autobús que llevaba a los jugadores desde la concentración hasta el Defensores del Chaco. Cuando hace apenas un mes le tocó vivirlo desde adentro por primera vez en su vida, apretó rec en su mente y decidió no borrar esas imágenes nunca más.

 "Fue increíble la cantidad de gente que se acercó al camino. El colectivo pasa muy rápido pero ellos están ahí para vernos un segundo, sacar una foto. Me impactó. Después, en el estadio, la gente fue impresionante", le cuenta a FIFA.com Almirón, quien vivió en septiembre, ante Chile, su estreno en las eliminatorias hacia la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™.

 

 

Con 22 años, es uno de las mejores apariciones de la cantera guaraní y, después de haber ingresado en el segundo tiempo contra chilenos y uruguayos para explotar su velocidad, su zurda deliciosa y su panorama, fue convocado nuevamente por Francisco Chiqui Arce para los partidos ante Colombia y Argentina.

 

 

Arce lo conoce perfectamente: lo hizo debutar en Cerro Porteño con apenas 18 años y no dudó en convocarlo una vez que reemplazó a Ramón Díaz como seleccionador. El técnico argentino había llevado a Michael –como le pusieron a Almirón en la sub14 de Cerro y él adoptó como su apodo favorito- a la Copa América Centenario y Arce confirmó su confianza en él, aunque quiere insertarlo de a poco en la Albirroja.

 

 

"Chiqui ya me habló, sabe llegarnos a los más jóvenes. Soy consciente de que recién empiezo y de que acá hay muy buenos jugadores. Me faltan muchas cosas. En lo físico, en lo futbolístico. En las Eliminatorias hay jugadores de otro nivel, que juegan en Europa. Por eso en lo físico me cuesta un poco más pero trato de llevarlo con mi velocidad y jugando a un toque para no ir al roce, que en las eliminatorias hay mucho. Tiene su tiempo eso, hay que tener paciencia".

 

 

La tentación de darle cancha a Almirón debe ser grande: su 2016 es espectacular. Tras llegar a Argentina a mediados de 2015 pero no afianzarse –“el fútbol argentino es muy competitivo”-, este año explotó como jugador. "Mejoré muchísimo en lo personal, en la dinámica, en la marca. Me faltaba más marca y mejoré un montón".

 

Un cambio posicional para brillar

Fue gran figura de Lanús, uno de los campeones argentinos más brillantes de los últimos años, y para eso debió aparecer a comienzos de año Jorge Almirón, el técnico granate, con una idea nueva para su posición.

 

 

"Él fue muy importante para mí. Me pasó de extremo izquierdo a interior izquierdo. Y ahí empecé a levantar mucho mi nivel. De extremo me cuesta mucho. En Cerro jugaba de extremo porque jugábamos 4-4-2. Me metía algo para el medio pero no tanto. Ahora de interior me siento muy bien porque tengo mucho la pelota en los pies, me gusta entrar mucho en juego".

 

 

Paradójicamente, jugando de extremo se hizo un nombre importante en su país, ganando dos títulos con Cerro Porteño. Jugar contra la raya le dio también un apodo que le genera “orgullo” pero también incomodidad: el "Di María paraguayo". "Me lo puso el presidente de Cerro (Juan José Zapag) cuando salimos campeones paraguayos. Es una comparación muy exagerada, me falta muchísimo para llegar a ser como Di María. ¡Me da vergüenza! ¡De él no tengo ni la remera, jajaja!".

 

 

El martes, cuando visite a Argentina en Córdoba, podría al menos llevarse un souvenir. “Voy a admirar su fútbol y si se da la posibilidad le voy a pedir la camiseta. Pero no quiero ser muy pesado”. Por supuesto, quiere ganar, sea contra la Albiceleste o frente a Colombia el jueves.

 

 

"Queremos los seis puntos aunque con cuatro estamos bien. Lo importante es que no perdamos". Pese a su corta experiencia en clasificatorios, sabe perfectamente que cada punto se paga como platino, más estando quinto en la tabla, en posición de repechaje: "Siempre en el grupo se habla de que cualquier detalle nos puede dejar afuera o meternos en el Mundial. Hay que estar muy concentrado siempre".

 

 

Esa enorme responsabilidad que se genera en unas eliminatorias lo afecta en los días previos: "Me pongo un poco nervioso por toda la presión que tenemos. Trato de disfrutar al máximo pero me pongo muy ansioso por todo lo que pasamos acá. Es algo un poco inexplicable, pero cuando entro a la cancha me olvido de todo".

 

 

Fuente: http://es.fifa.com/


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