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" El heroe de Racing"

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Caballero, héroe por una semana, siente la misma preocupación que los hinchas. Y aclara: "Yo creo que vamos a zafar, pero habrá que sufrir hasta el final".

Una cortina se silbidos cayó abruptamente y sembró el camino de hostilidad en su ingreso a la cancha, en ese segundo tiempo donde los murmullos forjaban una hoguera en el Cilindro. Como castigo por sus anteriores participaciones poco productivas, Pablo Caballero recibió la reprobación de los hinchas de Racing apenas la gente vio que se sacó el buzo segundos antes de pisar el campo (lo mismo pasó con Leandro González). Debía olvidarse rápidamente de ese episodio para que la pelota no le quemara aún más de lo normal en un estadio desbordado de impaciencia. Primero se lamentó por un cabezazo que se fue por arriba, pero unos minutos después se tomó revancha: metió al parietal izquierdo y colocó la pelota, a medida, en un ángulo. Y toda ese gente que lo resistió terminó disfónica de tanto gritar el gol de Peter Crouch, como lo apodan por su parecido con el centrodelantero inglés. O de Marley, el nuevo seudónimo que le puso Chatruc, quien le ve una sonrisa similar al conductor televisivo. O sencillamente, del héroe de la noche... "Fue un desahogo terrible. Más por las presiones que estamos viviendo. Sabía que era cara o cruz. O nos íbamos todos los jugadores insultados o con las manos arriba. Me puso muy contento haber hecho un gol así, aunque cuando lo vi por tele no podía creer en dónde la metí", le admite a Olé el atacante de 1,92 metro de altura, desde la comodidad que le ofrece su casa de Villa Urquiza. -Casi terminás festejando arriba de los hinchas. -Sí, te juro que me quería tirar a la tribuna para abrazar a la gente. Empecé a saltar los carteles de publicidad y un enrejado. Estaba decidido a pasarlo para terminar con los hinchas, pero vi el foso y tuve que frenar. Una cosa de locos, quise hacer la típica del fútbol inglés, donde los jugadores se abrazan con la gente. -¿Fue una revancha? -Sinceramente no me sentí tocado por los insultos. Estamos en una situación complicada. Hay gente que te quiere y otra que no. Yo no soy exitista, hay que buscarle un punto medio a todas las cosas. -¿Por qué creés que te cuestionaron? -Será porque las cosas no se me venían dando. Pero no fue la mayoría de la gente la que me puteó. Tampoco hay que armar un escándalo con ese tema. -Pero imagino que eso te habrá condicionado. -Te juro que cuando yo entro a la cancha no escucho más nada. Me nublo y me concentro sólo en jugar. Yo estoy tranquilo porque siempre doy lo máximo. -Hay hinchas molestos porque dicen que te tomaste los testículos para descargarte con ellos. -Nada que ver. ¡Mirá si le voy a faltar el respeto así a la gente! Me agarré los huevos para decir 'acá estoy, tengo huevos y quiero sacar las cosas adelante' . Que no se malinterprete. -¿Temés que no entiendan tu explicación? -Primero, no se me cruzó por la cabeza que todos los insultos hayan sido para mí. Además, busqué desahogarme por mí, sin querer ofender a nadie. Tampoco hay que darle tantas vueltas a eso. ¡No ganábamos hacía diez fechas y se están preocupando por si me agarré los huevos o no! -¿Caruso qué te dijo? -'Flaco, andá y metela'. Después, en el vestuario, nos felicitó a todos. Es un loco muy motivador, nos da confianza y nos levanta la autoestima a todos. Por suerte nos sacamos la mufa de no poder ganar. -¿Cómo sobrellevan esta situación tan delicada? -Se sufre muchísimo. Nos rompemos el orto en la semana. Loco, nos entrenamos a full. Y después no se nos daban las cosas y arrancábamos las semanas con cara de culo. En tele, los diarios y las radios nos mataban a todos. Era un bajón tremendo. -¿Cuánto los afecta salir a jugar frente a la impaciencia de la gente? -Te equivocás en un pase y es tremendo. Uno quiere hacer las cosas bien, pero por el nerviosismo a veces las terminás haciendo mal. A veces hasta fallás en un pase de dos metros. Es por culpa de tanta ansiedad. -¿Le tenés mucho miedo al riesgo del descenso? -Me pongo en la piel del hincha y claro que también tengo miedo de irme al descenso. Como ellos. -¿Van a zafar? -Creo que sí, pero vamos a sufrir hasta el último momento. Porque lamentablemente, Racing es así. Para que eso no pase tendremos que ganar dos o tres partidos seguidos para mirar a todos desde arriba. Antes del 1-4 ante Tigre, con el fin de motivar al equipo, Caruso había arreglado con el dueño de la marca de ropa Kevingston para premiar a los dos mejores jugadores de Racing que elegiría el plantel en caso de un triunfo. Como fue derrota, la vestimenta quedó sin dueño. Pero Caballero no se olvidó y le metió presión. "Se la pedí y Caruso me respondió cargándome. Dijo que me la iba a conseguir, pero nada", reveló el punta. -¿Cuándo llegaste a casa cómo te recibieron? -Estaba toda mi familia que vino a pasar el fin de semana (son de Totoras, provincia de Santa Fe). Me esperaban para comer. Había una emoción tremenda. Me dijeron que mi viejo casi se descompone, que no pudo ni gritar el gol. Hacía un mes que no los veía. Ahora los quiero todos los fines de semana acá. -¿Te prometieron algún regalito como premio? -No, el que cayó con regalos para ellos fui yo. Les compré unas boludeces, unos perfumitos. -¿Hiciste méritos para seguir como titular? -Yo peleo por mi lugar. Pero prefiero no decir si tengo que jugar o no
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